Entonces me perdiste, pudiste haberme tenido más tiempo, pero mi corazón se te resbaló de las manos, y ahora vuelve a ser mío.
Ahora mi corazón es libre, sin dueño.
El decir adiós al antiguo dueño suele conllevar dolor, pero el sufrimiento es opcional.
Pero ahora mírame a los ojos y dime, ¿de verdad vale la pena todo esto?¿De verdad merece la pena enfadarse?
Tú ya no me perteneces, sólo me pertenece lo que una vez sentiste por mí.
Ahora hay que volver a reconstruirlo todo, y dejar atrás lo demás, para poder tener a otro alguien a quien amar.
Pero recuerda, que aunque borres a una persona de tu mente, la huella que dejó en tu alma es imborrable.



Todos estos poemas que escribes, lo que cuentas, te ha pasado a ti de verdad?
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